lunes, 6 de febrero de 2012

Ciudadanos de Segunda


Aquellos que se dedican a la formación de adultos, se habrán dado cuenta que el perfil de los alumnos que asiste a los cursos para desempleados ha cambiado en los últimos años. No solo, porque las aulas están llenas de estudiantes de todo tipo (jóvenes, mayores de 45 años, ex directivos, antiguos empresarios, parados de larga duración, ex trabajadores fijos, licenciados, personas sin estudios, etc.), sino porque la sensación que se palpa en el ambiente es que el formarse es una opción más para matar el tiempo, que para crecer personal y profesionalmente (como es lógico, sin querer generalizar).


Si tuviera que destacar dos perfiles de estos alumnos, resaltaría:
  • Los que provienen de sectores de gran crecimiento en los últimos años (construcción y turismo), con altos salarios, buen nivel de vida, poca formación y más preocupados por el hoy que por el mañana; parados de larga duración y que, en muchos casos, más de un miembro de su familia en edad de trabajar, se encuentra también en desempleo. 
  • Los de edad media (mayores de 35 años), que tenían contratos fijos y que, ni por asomo, pensaban hace un año que el desempleo les iba a llamar a su puerta. Personas con formación media o superior, que bien han sido empresarios o directivos con responsabilidad en empresas durante años y que, en la actualidad, se encuentran sin trabajo y que el mercado laboral no les quiere. 
En ambos casos, aunque los perfiles son muy diferentes, el síntoma es el mismo: motivación y autoestima por los suelos y, con la sensación en el cuerpo de que la sociedad, de la noche a la mañana, les ha relegado a una situación de “ciudadanos de segunda”.

Siendo conscientes de ello, creo que las empresas de formación, debemos luchar y poner todos los medios necesarios en las aulas para trabajar la inteligencia emocional con nuestros alumnos y, reforzar las denominadas “autos” (autoconocimiento, autorregulación, autoconfianza y automotivación) para aumentar su autoestima y, prepararlos, hacia la búsqueda del empleo.

Se debe dedicar mayor empeño que el dedicado hasta el momento (tanto por parte de los docentes, las instituciones públicas y las empresas privadas de formación) ya que la situación en la que nos encontramos es diferente a la de hace años. Es necesario que se incluyan dentro de los programas formativos para desempleados un número de horas de formación destinadas a tal fin, sea el programa que sea y la modalidad formativa que corresponda (presencial, on line o mixta). El formato ya sería el verlo en cada caso (sesiones grupales, coaching individual, ambos, etc.), según sea perfil de alumnos o la modalidad formativa correspondiente.

Lo cierto es que nuestros alumnos necesitan más de nosotros y, no basta con impartir los contenidos tradicionales provenientes de los módulos de orientación profesional al uso. Ahora hay que trabajar más por y para el empleo y, el primer paso, va a consistir en quitarles la carga emocional que tienen y, hacerles ver que la situación en la que se encuentran es transitoria, no duradera y trabajar con ellos, para que así no sea. Una formación, de verdad, enfocada hacía el empleo.

martes, 24 de enero de 2012

Cambia tu actitud sobre cómo buscar empleo


Que el emprendimiento está de moda, no es nuevo. Aunque, dada la situación tan desesperante de desempleo que existe hoy en día, estoy convencido que hay más emprendedores por necesidad que por convencimiento.

Lo que si veo es que, lo que no está de moda es el cambio de mentalidad ante la búsqueda de empleo. Fíjate que somos capaces de reinventarnos profesionalmente y dar un salto hacia el autoempleo, pero no somos capaces de “cambiar el chip” ante la cómo afrontar la búsqueda de empleo por cuenta ajena. No quiero decir con esto, que no debamos de apostar por el emprendimiento, ni mucho menos. Pero sí que seamos conscientes de lo que hacemos y, que valoremos qué es mejor para nosotros, sin descartar la opción de buscar empleo.

Porque sigue habiendo empresas que demandan personal por cuenta ajena, lo que hay que saber es cómo hacer que te encuentren a ti. Si, no buscarlos como siempre hemos hecho, sino intentar que sean ellos los que llamen a tu puerta. Porque, otra de las cosas que debemos trabajar es en cambiar la forma de buscar empleo que hemos realizado hasta el momento; de trabajar nuestra marca personal más que nunca y potenciarla para darnos a conocer. Ya que, si somos capaces de reinventarnos hacia el autoempleo, ¿por qué no nos reinventamos hacia cómo buscar empleo por cuenta ajena?

Para ello, os puede ayudar “muy mucho” un libro que estoy leyendo y que, me ha sorprendido muy gratamente. Se llama Películas, buenos consejos y cómo encontré trabajoescrito por dos innovadores en la búsqueda de empleo como son Maria Luisa Moreno (@zumodeempleo) y José Ramón Villaverde (@izaharadisen). Y os recomiendo el libro no solo por estar avalado, nada más y nada menos, por Fátima Báñez, Ministra de Empleo y Seguridad Social y por el experto en marca personal (o cómo quiere llamarse ahora “Personal Branding Sherpa”), Andrés Pérez.

El libro cuenta la historia de cómo Ana -@ellibrodeana – (una desempleada sin cara, pero con los mismos miedos, inseguridades, vértigos y desconcierto que seguro que tienen muchos de los casi 4.5 millones de desempleados que tenemos), encuentra trabajo. Desde cómo se da cuenta que debe tener un cambio de actitud y verse como una “marca” que puede ofrecer servicios a terceros, cómo rehace su CV y lo enfoca de manera diferente, cómo se posiciona, como usa las redes sociales y, mucho, mucho más, hasta conseguir su objetivo.

Así que una recomendación en toda regla, válida para todos, aunque tengan trabajo. Porque en la vida, hay que tener otra actitud ante el empleo.

lunes, 25 de octubre de 2010

Regla 10/20/30 de Guy Kawasaki

El pasado viernes 22/10/10, en el Congreso del Ser Creativo celebrado en el Palacio de Congresos de Málaga, tuve la oportunidad de escuchar a Guy Kawasaki (http://www.guykawasaki.com/) hablar de su conocida regla para presentaciones en PowerPoint 10/20/30.



Es una regla muy simple que deberíamos tomar notas todos de ella: una presentación de PowerPoint debe tener 10 diapositivas, no durar más de 20 minutos y contener una fuente de letra no menor de 30 puntos.

  • Diez diapositivas: es lo que, según él (y tiene toda la razón) es el número óptimo de “slides” que debemos usar en una presentación. Un ser humano normal no es capaz de comprender más de 10 conceptos de una idea de negocio. Además, argumenta que, si tenemos que usar más de 10 diapositivas para explicar nuestro negocio, posiblemente es que no tengamos negocio.
  • Veinte minutos: es el tiempo justo que contamos para convencer al público o cliente de nuestro negocio y no aburrirlo. Además, ese tiempo le da la posibilidad que se establezca a posteriori un periodo mayor de preguntas y respuestas, no superando (entre exposición y debate), más de 40 minutos.
  • Fuente tamaño Treinta: Kawasaki comenta que, la mayor parte de las presentaciones que ve, están a un tamaño de 10 puntos y llena de comentarios escritos. Esto se debe a que se piense que, con más texto, más convincente. Y esto no es así.
Un tipo de letra pequeño, provoca que el público lea, se adelante a lo que esté diciendo y, por consecuencia, no le preste atención alguna. En consecuencia el orador y el público no estarán sincronizados.

Tomemos nota de estos consejos y seguro que, su puesta en práctica, nos salvará de algunas situaciones incómodas ante nuestros clientes o junta directiva.